
La acusada había ido a visitar a una interna, que es familiar suya, pero la niña presentaba bultos extraños debajo de su vestimenta, por lo que el personal del Servicio Penitenciario le pidió que le levante el buzo. Así se descubrió que intentaba meter a la cárcel un pan de marihuana y varios envoltorios de cocaína.










