Los elementos sumados a la causa
Todo se desencadenó durante una discusión que mantenían Castro y Barrionuevo en la habitación de la vivienda de la joven. En esas circunstancias llegó Jorge Eduardo González, padre de crianza de Camila, e intercedió para defender a su hija.
Según la hipótesis judicial, el joven extrajo de entre sus prendas de vestir una pistola Bersa calibre .380 (que luego se confirmó había sido robada en Luján en febrero de 2024) y le efectuó un disparo a su novia que pegó en la región izquierda del cuello con orificio de entrada y salida.
En esas circunstancias, el padrastro de Camilia se arrojó encima de Barrionuevo y resultó baleado en ambas piernas: además, un proyectil le rozó el cuero cabelludo. Pese a que la chica fue llevada de urgencia al Hospital del Bicentenario, los médicos nada pudieron hacer por salvarla.
Ese hecho la fiscal lo calificó como homicidio agravado por ser cometido por parte de un hombre contra una mujer con quien ha mantenido una relación de pareja, mediando violencia de género y con la utilización de un arma de fuego, homicidio agravado “crimins causa” con la utilización de un arma de fuego en grado de tentativa (por las heridas al padrastro de Camila), portación ilegal de arma de guerra y encubrimiento agravado por preceder un delito especialmente grave, todo ello en concurso real entre sí.
Bajo esa figura la justicia dictó su preventiva, es decir, llegará preso al juicio. Además, lo que la fiscal pudo establecer, al menos en esta etapa de la instrucción, es que la relación entre ambos había violencia de género y que eso se comprueba en una situación de “asimetría de poder, subordinación y sometimiento hacía la figura de la mujer”: Barrionuevo ejercía sobre Camila “un maltrato crónico basado en conductas controladoras, posesivas, celotípicas y en reiterados episodios de violencia física y psicológica”.
Hay otro elemento considerado como vital en el caso: testigos ajenos al momento investigado aseguraron haber tomado conocimiento de que Barrionuevo “utilizaba armas de fuego o se jactaba de tenerlas”. Otra cuestión desestimada, al menos hasta este momento de la investigación, es que Elías intentó ayudar a su novia herida: todo lo que hizo fue para escapar del lugar.
Se citan, en la resolución, dos diálogos puntuales. “Necesito wifi porque tuve una pelea con mi suegro”, le dijo a un vecino que pasaba con su familia por la calle. “Amigo, ¿me podés alcanzar hasta el Barrio Policial (Merlo)? Te tiro 15 lucas”, le preguntó a otro joven que conversaba con un conocido a pocos metros de la vivienda en donde todo ocurrió.
Ese motociclista accedió al pedido y, al regresar a su casa, vio por televisión lo que había pasado y supo que él había trasladado el sospechoso. De inmediato entregó la información a la Policía. Un día después del hecho, y en medio de una serie de allanamientos ordenados por la justicia, Barrionuevo fue detenido en el cruce de las calles Bolivia y Mercedes, de General Rodríguez, por personal de la DDI Morón













