
Hay dos denuncias presentadas en la justicia sobre imágenes de alumnas del colegio Thomas Alva Edison, de Ituzaingó, alteradas con Inteligencia Artificial.
Las presentaciones fueron realizadas primero por una familia en la Comisaría de la Mujer de Ituzaingó y luego por el director del establecimiento educativo, Rodrigo Herrera. Los acusados son 4 estudiantes de 4° año de la institución, todos menores de edad: tienen entre 15 y 16 años.
Las causas tramitan en la Fiscalía de Responsabilidad Penal Juvenil N° 2 de Morón, a cargo del fiscal Pablo Cabrejas. Según pudo saber Primer Plano Online, entre las víctimas a las que les alteraron su imagen hay una nena de 7 años que asiste a la Primaria del colegio.
El comunicado del colegio a las familias
Ayer por la tarde, las autoridades de la escuela enviaron mensajes a las familias en donde reconocieron la situación interna que están atravesando, a la que denominaron como “de conflicto” y que “requiere unificar criterios y reforzar las pautas de cuidado, ya que involucra la privacidad, seguridad e integridad de estudiantes”.
“En 4º año surgió una situación vinculada con la edición y circulación de imágenes de estudiantes. Durante la investigación aparecieron además nuevos elementos que involucran imágenes de alumnos de distintos cursos, por lo que consideramos necesario estar atentos y abordar el tema institucionalmente”, se detalló.
Por eso en la mañana de hoy viernes habrá reuniones con distintos cursos de la Secundaria para “compartir la información necesaria y acordar criterios comunes de intervención y cuidado”. Como sea, la escuela está encima de la crisis y la aborda con las herramientas que tiene a mano.
En principio este medio pudo saber que los 4 estudiantes involucrados ya no asisten a clases de manera presencial. Y la investigación judicial transita bajo los criterios impuestos por el artículo 128 del Código Penal, que sanciona los delitos relacionados con la producción, distribución, divulgación y tenencia de material de explotación o abuso sexual infantil.
Monetización de los videos
Lo verdaderamente grave y delicado de la situación es que los acusados obtenían ganancias (monetizaban) por las imágenes que compartían. Y, según trascendió, fue uno de los involucrados el que hizo trascender lo que sus compañeros hacían a partir de que quedó afuera del reparto de dinero que reunían.
La maniobra es igual que la conocida en otras denuncias idénticas: las fotos o los videos eran construidos a partir de imágenes reales de las víctimas obtenidas de sus propias redes sociales. Y, de aparecer con un paisaje de fondo, de repente eran puestas o desnudas o en situaciones de índole sexual.
No se trata ni de un chiste ni de una broma: son conductas tipificadas como delitos y que prevén penas de prisión de hasta 6 años, que pueden aumentar si se confirma que hay menores de 13 años entre las víctimas a las que les alteraron su imagen.











