Merlo: podaban malezas y le pasaron una cortadora de cesped por encima

Ocurrió en las inmediaciones del Club El Cortijo, en el partido de Merlo; los vecinos brindaron asistencia al animal grave
28/09/2026RedacciónRedacción

Todo ocurrió mientras empleados municipales realizaban tareas de desmalezamiento y corte de pasto con maquinaria pesada. En medio de los trabajos, Agustín —un perro que llevaba collar y que circulaba junto al personal por la zona— sufrió heridas devastadoras que le causaron la mutilación de una de sus patas delanteras y lesiones de extrema gravedad en la otra.

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Aunque los trabajadores argumentaron que se trató de un accidente porque “no lo vieron” entre la vegetación, las imágenes de las cámaras de seguridad del barrio ponen en duda la versión de que no habían advertido la presencia del animal.

En los videos se observa con claridad a Agustín caminando junto a otro perro a muy poca distancia del sector donde los empleados municipales estaban trabajando. “Resulta inexplicable que, teniendo conocimiento de que había perros circulando en la zona de trabajo, se continuara operando sin adoptar las medidas de seguridad necesarias para evitar un hecho de esta gravedad”, aseguró Carolina Martin, fundadora y directora de Proyecto 4 Patas, la ONG impulsada por la empatía hacia los animales que los reconoce como semejantes debido a su capacidad para experimentar placer, alegría, dolor y sufrimiento y que interviene en la asistencia a animales abandonados en situaciones críticas.

Una cadena de rescate

Lejos de gestionar atención veterinaria de urgencia o trasladar al animal, los empleados abandonaron a Agustín, quien se refugió gravemente herido y en estado de shock entre los pastizales.

Una mujer tomó conocimiento de la situación, alertó a otros proteccionistas y desencadenó una red de ayuda urgente. Las propias vecinas del barrio El Cortijo buscaron al perro, lo levantaron inmovilizado por el shock y la pérdida masiva de sangre, y lo llevaron a la clínica de contención habitual de Proyecto 4 Patas.

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“Agustín llegó con una de sus patas delanteras completamente mutilada y la otra con heridas gravísimas. Había perdido una enorme cantidad de sangre y se encontraba en estado de shock, por lo que necesitaba atención inmediata”.

Allí se trabajó a contrarreloj para detener la hemorragia y estabilizar sus signos vitales. Una vez que estuvo en condiciones de viajar, fue derivado de urgencia a una clínica veterinaria de alta complejidad en la Ciudad de Buenos Aires para recibir tratamiento intensivo.

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El parte médico y el reclamo de justicia

Tras días de extrema incertidumbre, el equipo veterinario confirmó una noticia esperanzadora: Agustín ya no corre peligro de vida. Sin embargo, el camino de su recuperación física será arduo.

Una de sus patas delanteras debió ser amputada debido a la gravedad de la mutilación. Su otra extremidad anterior presenta una fractura expuesta y severos daños en tejidos blandos. Los profesionales aguardan a que el animal alcance una mayor estabilidad hemodinámica para realizar una toilette quirúrgica. Esto permitirá evaluar si es posible preservar los músculos, tendones y estructuras de la pata restante. Aunque continúa bajo analgesia por goteo para controlar el dolor, Agustín, a quien le calculan unos inco años, ha comenzado a mostrar signos positivos de recuperación, como comer por sus propios medios.

En el plano legal, se radicaron las denuncias judiciales y administrativas correspondientes para que se investigue el accionar de los operarios municipales, la falta de auxilio posterior y el presunto intento de ocultar las pruebas audiovisuales.

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